Los ojos del futuro
Si te has preguntado si lo que ahora puedes ver es lo que quieres ver en unos años, es posible que la respuesta sea "No", "No sé..." "Quizás". Mi respuesta es: "quiero ver lo suficiente para ser independiente"
Olga Bedoya
9/20/20261 min read
Me encanta ver el cielo. Cómo sus colores se transforman con la luz del sol. Y aunque sé que el amanecer es bien diferente del anochecer, las tonalidades podrían confundirse. De modo similar a la forma en que a veces se nos juntan el pasado y el futuro en nuestros sueños.
Ahora sé que no todos los problemas visuales empiezan en los ojos, y que la calidad de nuestra visión depende de la forma en que vivimos. También entendí que la genética incide en nosotros, pero no tanto como se creía hace años. Por eso, te invito a ser optimista frente al futuro de tus ojos, de tu mirada. A definir con qué ojos quieres enfrentar los años que vienen para ti. Sumar amaneceres y atardeceres a tu vida es fortalecer tu biorritmo, asociado a la luz natural. Al respecto, Mónica Lázaro nos invita a dejar el "confinamiento visual" en que permanecemos y disfrutar del mejor arquitecto anatómico que genera hormonas de descanso y placer, que promueve la regeneración celular.
Te animo a reconectarte con tu esencia, y a identificar cuáles acciones sostienen tu bienestar y establecen los soportes para cada nuevo día. Si algo ya no te hace bien, es el momento de transformarlo o abandonarlo. Si emerge una nueva manera de disfrutar, aprovéchala. Respóndete con sinceridad: ¿Desde dónde estás mirando tu vida? ¿qué tan cómod@ te sientes con ella? ¿lo que has logrado refleja tu esfuerzo, o es en gran medida consecuencia del azar, o el aporte de otros?
Y aunque todos quisiéramos avanzar en edad con plenitud de facultades físicas, mentales y emocionales, quizás también podemos aceptar que cada huella en nosotros es el resultado de haber vivido. Es posible que esa visión 20/20 que es tan necesaria en nuestra vida actual no sea necesaria más adelante. O que decidamos que hemos visto suficiente, y es el momento de descansar nuestros ojos, de ver menos y de sentir más.